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En nuestro pueblo, Terrer, se realizaban una serie de trabajos artesanos que generaban una pequeña riqueza la cual no trascendía al exterior, pera construían el medio de vida y subsistencia de bastantes familias que vivían de ello. Intentamos memorizar, para describirlos de la manera más exacta.

El herrero era el artesano que forjaba a mano diversas piezas de pequeño y mediano tamaño. Desarrollaba su trabajo en pequeñas herrerías, con poca infraestructura y en el que, el fuego y el golpe del martillo daban forma a los aperos y herramientas de los arados al igual que calzaban a las caballerías, pues eran imprescindibles en los trabajos del campo.

A principios de siglo XX se estableció en nuestro pueblo “La Compañía de Azúcares y Alcoholes de Terrer” con una fábrica azucarera que dio vida y actividad a Terrer, haciendo que el pueblo progresara en aquellos difíciles momentos, tanto en su parte agrícola, facilitando el cultivo de la remolacha, como en la parte obrera, dando trabajo a personas de la localidad y de los pueblos vecinos. Por desgracia la caída del mercado del azúcar trajo consigo el cierre de la fábrica con el consiguiente traslado de personal y pérdida de puestos de trabajo, lo que originó un parón en el desarrollo de la localidad.

Los yeseros sacaban la piedra de las canteras y las llevaban a una especie de hornos en los que se quemaba durante varias horas y se ponía a enfriar. Una vez fría, se molía y se obtenía el yeso que se usaba para obrar. Generalmente era un trabajo familiar, que luego dio origen a una pequeña empresa.

Los molineros. Solamente hubo uno, también de carácter familiar como el anterior. Los agricultores llevaban sus cereales principalmente el trigo del cual extraían la harina, que llevaban a sus casas en las cuales amasaban sus propios panes para el consumo diario, ya que tenían sus propios hornos, que poco a poco, fueron desapareciendo y esta elaboración quedó en manos de mayor producción que abastecían a los vecinos.

Los panaderos. Los hornos, que como hemos dicho elaboraban pan para los vecinos fueron creciendo en producción y no sólo se limitaban al pan, sino que poco a poco crecieron y debido a la calidad y el modo de cocción, todo con leña, se dedicaron también al bizcocho que tenía buen mercado en varias capitales de España.

Hoy día en su lugar hay una empresa vinícola.

Una consideración final. Lo explicado en este relato, pertenece a un pasado que ya es historia, la de un pueblo que luchó y trabajó arduamente con los medios del momento, que ya sólo existen en el recuerdo de los mayores, pero que deben contarse a las generaciones presentes y futuras, porque no solo dieron vida a sus predecesores, sino que fueron y serán motores de presente y de futuro.