El Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón,
a través de la Dirección General de Patrimonio
Cultural, propuso a la UNESCO la ampliación a todo
el Mudéjar de Aragón. Esta candidatura fue
aprobada el 14 de diciembre de 2001 declarando el mudéjar
de Aragón como bien singular, universal e irreemplazable
para la Humanidad y ejemplificando dicha declaración
en los siguientes bienes: el Palacio de la Aljafería;
la Seo del Salvador y la iglesia de San Pablo de Zaragoza;
la Colegiata de Santa María de Calatayud; la iglesia
de la Asunción de Cervera de la Cañada y la
iglesia de Santa María de Tobed.

Gracias
a esta nominación Aragón Mudéjar ha
logrado el reconocimiento internacional de una serie de
bienes, que en su momento histórico fueron símbolo
y ejemplo de convivencia y tolerancia, no solamente de credos
religiosos sino también de personas.
El
término "mudéjar" procede de la
palabra árabe mudayyan, que puede traducirse como
"aquel a quien le es permitido quedarse". El fenómeno
mudéjar por lo tanto alude a aquellas realidades
tanto socio-económicas como culturales y artísticas
conectadas con la permanencia de elementos históricos
derivados de la tradición andalusí en los
territorios de los reinos hispánicos.
La
trascendencia histórica de estos elementos y la profunda
huella dejada por ellos en el actual territorio de la Comunidad
Autónoma Aragonesa han llevado al Departamento de
Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón a poner
al alcance de todos los aspectos más reseñables
de este rico legado a través de esta página.
TORRE
Y ÁBSIDE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
Esta
robusta y ornamentada torre mudéjar es el testimonio
artístico de la importante historia de esta localidad,
poblada mayoritariamente por mudéjares y en la que
radicaba uno de los principales centros de producción
de ladrillos y tejas del valle medio del Jalón, en
las proximidades de la ciudad de Calatayud, a la que sirven
con frecuencia los rejoleros mudéjares de Terrer.
Para
acentuar todavía más el interés de
esta localidad debe tenerse en cuenta que era lugar de señorío
de los Luna y, por tanto, de Benedicto XIII, por lo que
se siente uno inclinado a pensar que la obra de la torre
bien pudo haber sido mecenazgo pontificio, dándose
en ella una circunstancia muy singular y es la presencia
de platos o discos decorados en verde y manganeso, que no
responden a la tradición de los aplicados a la arquitectura,
sino más bien se trata de vajilla doméstica
reutilizada para la ornamentación.
La
torre se halla adosada en la actualidad al lado izquierdo
del presbiterio y es de planta cuadrada y de dos cuerpos,
el inferior de base ligeramente más ancha que el
cuerpo superior, que hace de campanario.
La
estructura del cuerpo inferior de esta torre responde a
la ya descrita del alminar hispanomusulmán; es decir,
se trata de una torre de planta cuadrada que envuelve un
machón central, macizo, también cuadrado,
desarrollándose entre ambos la caja de escaleras,
que se cubre con las características bovedillas por
aproximación de hiladas.
Este cuerpo inferior de la torre acapara toda la decoración
en ladrillo resaltando así como la cerámica;
la parte inferior va sin decorar para luego presentar tres
paños, fileteados por frisos de esquinillas, que
de abajo a arriba ofrecen arcos mixtilineos entrecruzados,
cruces de múltiples brazos formando rombos con pequeñas
cruces en su interior, y una serie de lazos de cuatro octogonal
combinado con cartelas de lo mismo.
Es
justamente en este último paño decorativo
donde se encuentran los platos o discos de cerámica
decorada en verde y manganeso con motivos de la vajílleria
doméstica.
El
segundo cuerpo de campanas, fue construido en dos épocas
diferentes y en ambos casos sorprende por la carencia de
decoración. En efecto, en la parte inferior se abren
vanos, recuadrados en diltel y con dos arcos gemelos apuntados
que entrecruzan sus ramas en la parte superior, solución
similar a la del cuerpo de campanas de las torres próximas
de Belmonte de Calatayud y de Aniñon, tipología
a La que probablemente perteneciera asimismo la desmochada
torre de San Pedro de los Francos de Calatayud. La parte
superior, que ha recrecido este cuerpo de campanas dotándolo
de una serie de vanos, a base de dos arcos gemelos de medio
punto por cada lado, con una gran rosca, ya corresponde
junto con el chapitel de remate a la reforma barroca.
Esta
torre puede datarse en torno al 1400 desde el punto de vista
de la cronología relativa de sus elementos decorativos,
por lo que su proximidad histórica a la época
del pontífice Benedicto XIII acrecienta el interés
artístico de la misma con esta sobreañadida
carga emocional.