Fruto de sucesivas reformas y ampliaciones, según
los habitantes del lugar, y algunos grabados de D. Agustín
Sanmiguel Mateo recoge en su libro "Arte Mudéjar
en la Comunidad de Calatayud" se intuye la existencia
de una puerta por la zona del presbiterio, si bien, todavía
está por determinar.
La
iglesia es un edificio con una estructura de cruz latina,
nave central y dos naves laterales, con un crucero y un
presbiterio. Por uno de los brazos de la cruz latina (sur)
se accede a la sacristía. La nave principal es una
bóveda de cañón con arcos fajones de
medio punto.
Sobre
la actual entrada principal a la iglesia se ha ubicado un
coro, elevado sobre el mismo, con unas escaleras laterales
de acceso. El presbiterio es trapezoidal con unos pequeños
contrafuertes. Las naves laterales están formadas
por bóvedas de crucería de arcos de medio
punto conectados con la principal a través de arcos
de medio punto.
Las
fachadas son austeras. Están formadas por enfoscados
de mortero bastardo y paños de ladrillo macizo visto
en algunos elementos fundamentales; la principal, presenta
un aparejo de ladrillo rematado por una especie de frontón.
Una sencilla hornacina adorna las ventanas de esta fachada,
una placa conmemorativa está bajo una de estas ventanas
y un arco de piedra labrada y unas pilastras limitan la
puerta de entrada principal.
La
unión con la torre pone de manifiesto el desfase
modular entre la torre y el ritmo de la nave central. Tanto
la fachada principal como la torre poseen un zócalo
formado pur un jaharrado de mortero con un dibujo de sillares
de soga.
La
torre se halla situada en la actualidad al lado izquierdo
del presbiterio, presenta planta cuadrada, tiene dos cuerpos,
cuenta con una estructura de alminar hispanomusulmán,
es decir, se trata de una torre de planta cuadrada que envuelve
un machón central, macizo, también cuadrado,
desarrollándose entre la planta y el machón
la escalera, cubierta con falsos arcos.
El
cuerpo inferior de la torre recoge toda la labor de ladrillo
y cerámica vidriada del conjunto. La zona inferior
está sin decorar, y luego se presentan tres paños,
fileteados por frisos de esquinillas, que de abajo a arriba
ofrecen arcos mixtilíneos entrecruzados, de herencia
almohade, o basados en los del Palacio de la Aljafería;
cruces de múltiples lazos de la Córdoba Califal,
formando romos con pequeñas cruces en su interior;
y una serie de lazos de cuatro, formando estrellas de ocho
puntas, elemento favorito de la Córdoba Califal.
En este último paño decorativo se encuentran
los elementos de cerámica vidriada compuestos por
platos o discos decorados en verde y manganeso con motivos
de la vajillería doméstica.
El
segundo cuerpo, el de campanas, fue construido en dos fases,
en épocas diferentes. Carente de decoración,
se aprecia una zona inferior, donde se abren unos vanos,
recuadrados en un dintel, y con dos arcos gemelos apuntados
en su interior, que entrecruzan sus ramas en la parte superior,
solución similar a la del cuerpo de campanas de las
torres próximas de Belmonte y de Aniñón.
Esta
torre puede datarse, según D. Gonzalo Borrás,
de 1400, según la cronología de sus elementos
decorativos, por lo que la proximidad histórica a
la época del Pontífice Benidicto XIII añada
un mayor interés a la importancia artística
del monumento.
En
cualquier caso, esta torre representa una fórmula
atípica dentro de lo aragonés, y un cambio
de decoración respecto a la de Ateca. Y aún
manteniendo la estructura alminar, se pretende una continuidad
entre los dos cuerpos de la torre. |